El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, solicitó la intervención de la ONU ante el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, al que calificó como una “amenaza sin precedentes” para la paz y la seguridad regional.

En una carta enviada el 27 de agosto de 2025 al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, Maduro denunció que Washington mantiene una política de “hostigamiento sistemático” contra su país, incluyendo sanciones y presiones diplomáticas, y que ahora suma la presencia de buques de guerra en aguas cercanas.

Según datos oficiales, Estados Unidos envió siete buques de guerra, un crucero de misiles, un submarino nuclear y alrededor de 9.000 militares, con el argumento de reforzar operaciones contra el narcotráfico. Caracas, sin embargo, considera esta acción como un acto de presión directa contra su gobierno.

El mandatario venezolano pidió a la ONU defender los principios de la igualdad soberana de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza, advirtiendo que el despliegue estadounidense representa un riesgo para la estabilidad internacional.