La propuesta de crear una zona de tolerancia en Jacó abrió un intenso debate sobre el modelo turístico que debería seguir Costa Rica. El alcalde de Garabito, Francisco González, planteó iniciar una discusión nacional para concentrar en un área específica actividades relacionadas con la prostitución y el consumo de drogas, con el objetivo de recuperar Playa Jacó como un destino orientado al turismo familiar y reducir los problemas de criminalidad asociados a estas actividades.
La iniciativa ha generado reacciones encontradas entre autoridades locales, empresarios turísticos y representantes del sector, quienes discrepan sobre si una medida de este tipo fortalecería o pondría en riesgo la imagen internacional del país.
Alcalde plantea ordenar actividades
González explicó que la propuesta consiste en destinar aproximadamente 70 hectáreas para desarrollar un espacio de uso mixto donde puedan concentrarse actividades que actualmente se desarrollan en distintos puntos de Jacó.
Según indicó, la intención no es incentivar la prostitución ni el consumo de drogas, sino ordenar un fenómeno que, a su criterio, ningún país ha logrado erradicar.
El alcalde aseguró que una eventual concentración de estas actividades permitiría reducir delitos como estafas, secuestros, homicidios y otros hechos vinculados al narcotráfico, además de liberar el frente de playa para fortalecer el turismo familiar.
Asimismo, aclaró que la regulación de las drogas no corresponde a los gobiernos locales, sino al Poder Ejecutivo y a la Asamblea Legislativa.
¿Qué dice la legislación?
En Costa Rica, la prostitución ejercida voluntariamente por personas adultas no constituye un delito.
No obstante, la legislación sí sanciona:
- El proxenetismo.
- La trata de personas.
- La explotación sexual, especialmente cuando involucra menores de edad.
En cuanto a las drogas, el consumo personal no está penalizado, pero sí lo están la producción, distribución y comercialización de sustancias ilícitas.
Canatur rechaza la iniciativa
La Cámara Nacional de Turismo (Canatur) manifestó su oposición a cualquier propuesta que pueda asociar al país con el turismo sexual o el consumo de drogas.
Su presidente, Martí Jiménez, afirmó que Costa Rica ha construido durante décadas una imagen internacional basada en la sostenibilidad, la biodiversidad, la seguridad y el turismo familiar.
«Costa Rica no debe venderse como un destino asociado al turismo sexual ni al consumo de drogas», señaló.
La organización considera que los problemas de seguridad deben enfrentarse mediante mayor presencia policial, combate a la trata de personas y fortalecimiento institucional, no mediante zonas de tolerancia.
Además, advirtió que cualquier mensaje que altere el posicionamiento internacional del país podría afectar la competitividad del sector turístico.
Empresarios cuestionan el impacto
El administrador hotelero Marco Soto también criticó la propuesta al considerar que resulta incompatible con el modelo turístico que Costa Rica ha consolidado.
Según explicó, varios destinos internacionales que durante años apostaron por un turismo asociado a excesos ahora aplican restricciones para proteger su imagen y la calidad de vida de sus comunidades.
«El turismo sexual espanta al turismo familiar», resumió.
También cuestionó que no existan estudios técnicos, mecanismos de fiscalización ni un plan detallado que respalde la propuesta presentada por la Municipalidad.
La experiencia internacional apunta en otra dirección
El debate coincide con cambios implementados en diversos destinos turísticos del mundo.
Ámsterdam ha endurecido las restricciones al consumo de cannabis en espacios públicos y ha impulsado campañas para desalentar el turismo de excesos.
Barcelona, Venecia, Dubrovnik e Ibiza también han adoptado medidas para reducir los impactos negativos del turismo masivo y priorizar visitantes con mayor permanencia y menor impacto sobre las comunidades.
Un debate sobre el futuro del turismo
Costa Rica ha basado durante más de tres décadas su estrategia turística en la naturaleza, la sostenibilidad, el bienestar, la aventura y el turismo familiar.
Especialistas consideran que estos atributos han permitido diferenciar al país frente a otros destinos internacionales.
Por ello, representantes del sector advierten que cualquier iniciativa que pueda vincular la imagen del país con el turismo sexual o el consumo abierto de drogas podría afectar la reputación internacional construida durante años.
Mientras tanto, la propuesta del alcalde de Garabito continúa generando discusión y abre un nuevo debate sobre el equilibrio entre seguridad, desarrollo económico y el modelo turístico que Costa Rica desea proyectar hacia el mundo.


