Costa Rica logró una de las recuperaciones forestales más destacadas del mundo. Tras alcanzar un mínimo histórico de 21% de cobertura forestal en 1987, el país supera actualmente el 60% de su territorio cubierto por bosques, resultado de políticas públicas de conservación y una inversión superior a 500 millones de dólares en programas de reforestación y protección ambiental.

Este proceso ha convertido al país en un referente internacional sobre cómo combinar desarrollo económico, conservación de la biodiversidad e incentivos para proteger los recursos naturales.

De la deforestación a la recuperación

Durante las décadas de 1970 y 1980, Costa Rica registró una de las tasas de deforestación más altas del mundo debido al crecimiento de la actividad agrícola y ganadera.

La cobertura forestal pasó de superar el 50% en 1950 a cerca del 25% en 1995, alcanzando su punto más crítico en 1987, cuando los bosques representaban apenas el 21% del territorio nacional.

La pérdida de cobertura vegetal provocó importantes impactos ambientales, entre ellos:

  • Reducción del hábitat de numerosas especies.
  • Mayor erosión de los suelos.
  • Afectación de ríos y cuencas hidrográficas.
  • Disminución de la biodiversidad.

El Pago por Servicios Ambientales fue clave

Uno de los pilares de la recuperación forestal ha sido el programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA), que reconoce económicamente a propietarios que conservan, protegen o restauran sus bosques.

Este mecanismo ha sido financiado mediante impuestos a los combustibles y recursos provenientes de créditos de carbono.

Según los datos disponibles, el programa ha permitido:

  • Beneficiar a más de 18.000 familias.
  • Proteger más de 1,3 millones de hectáreas.
  • Destinar alrededor de 524 millones de dólares a la conservación de los bosques.

La regeneración natural también marcó la diferencia

Además de la reforestación, especialistas destacan que gran parte del éxito costarricense se debe a la regeneración natural de antiguos terrenos agrícolas y ganaderos.

Estudios recientes indican que estos bosques regenerados recuperan progresivamente funciones ecológicas y niveles de biodiversidad similares a los de bosques maduros, mientras que las plantaciones de monocultivo presentan una recuperación más limitada.

La presencia de aves, mamíferos e insectos, así como la diversidad de sonidos naturales, son algunos de los indicadores utilizados para evaluar la recuperación de estos ecosistemas.

Un país líder en biodiversidad

Otro elemento determinante ha sido la creación y fortalecimiento del sistema de áreas protegidas.

Actualmente, Costa Rica protege cerca del 25% de su territorio, una medida que ha permitido conservar ecosistemas clave y fortalecer el desarrollo del ecoturismo.

Aunque representa apenas el 0,03% de la superficie terrestre, el país alberga aproximadamente el 6% de la biodiversidad del planeta, consolidándose como uno de los territorios con mayor riqueza biológica del mundo.

El reto continúa

A pesar de los avances, expertos advierten que los bosques jóvenes aún requieren décadas para adquirir las características ecológicas de los bosques primarios.

Además, la recuperación forestal enfrenta nuevos desafíos, entre ellos:

  • El cambio climático.
  • La expansión urbana.
  • El tráfico ilegal de especies.
  • La presión sobre los ecosistemas naturales.

No obstante, la experiencia costarricense demuestra que políticas públicas sostenidas, incentivos económicos para la conservación y la participación de las comunidades pueden revertir procesos de deforestación y convertir la protección ambiental en un motor de desarrollo económico y social.