La Romería 2026 volverá a movilizar a cientos de miles de fieles hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles. Sin embargo, especialistas advierten que la preparación física es tan importante como la espiritual. Según datos de la Cruz Roja Costarricense, casi el 90% de las atenciones médicas brindadas durante la Romería anterior estuvieron relacionadas con el sobreesfuerzo físico, mientras que dos de cada diez peregrinos trasladados a un centro médico llegaron en condición crítica.

Las cifras reflejan que muchas personas subestiman el desgaste que implica recorrer largas distancias a pie, especialmente cuando no existe una preparación adecuada en los días previos.

El sobreesfuerzo es la principal causa de atención médica

Durante el operativo de la Romería anterior, la Cruz Roja atendió aproximadamente 2.100 personas. La mayoría de esos casos estuvieron relacionados con lesiones musculares, agotamiento y otras complicaciones derivadas del esfuerzo físico.

Además, del total de peregrinos que requirieron traslado a un centro médico por esta causa, el 19% fue clasificado en condición crítica, un dato que preocupa a los profesionales de la salud.

Para Ana Estela Ramos, directora de la Escuela de Terapia Física de la Universidad Americana (UAM), estos números evidencian la necesidad de que los romeros preparen su cuerpo con anticipación.

«La Romería representa un esfuerzo físico importante, incluso para las personas acostumbradas a caminar. Prepararse implica descansar adecuadamente, mantener una buena hidratación, alimentarse de forma balanceada y llegar con reservas de energía suficientes. El cuerpo también necesita prepararse para cumplir esa promesa», explicó.

No ignore las señales de alerta

Los especialistas insisten en que uno de los errores más frecuentes es creer que el dolor intenso o el agotamiento extremo forman parte normal de la experiencia.

Por el contrario, recomiendan detener la caminata y buscar atención médica inmediata si aparecen síntomas como:

  • Dolor intenso que dificulte caminar.
  • Mareos.
  • Falta de aire.
  • Dolor en el pecho.
  • Dificultad para moverse con normalidad.

«La fe puede impulsarnos a llegar hasta el final, pero nunca debe llevarnos a ignorar las señales que envía el cuerpo», advirtió Ramos.

Asimismo, las personas con enfermedades como hipertensión, diabetes u otros padecimientos crónicos deberían consultar previamente con su médico para determinar si están en condiciones de realizar el recorrido y continuar con sus medicamentos según la prescripción.

Universidad Americana brindará atención gratuita

Como parte de las acciones preventivas durante la Romería 2026, la Escuela de Terapia Física de la Universidad Americana (UAM) instalará un puesto gratuito de asistencia fisioterapéutica.

El servicio estará ubicado en el parque de La Unión, en Tres Ríos, donde los peregrinos podrán recibir:

  • Valoraciones fisioterapéuticas.
  • Orientación profesional.
  • Pausas activas.
  • Recomendaciones para prevenir lesiones musculares.

La iniciativa busca reducir las complicaciones derivadas del esfuerzo físico y promover una caminata más segura para los romeros.

Cinco errores que debe evitar durante la Romería

Los especialistas identifican cinco prácticas que aumentan el riesgo de lesiones durante el recorrido:

  1. No hidratarse ni alimentarse correctamente en los días previos.
  2. Dormir poco la noche anterior a la caminata.
  3. Salir sin realizar un calentamiento de al menos diez minutos.
  4. Estrenar zapatos o ropa durante la Romería.
  5. Ignorar las señales de alerta como dolor intenso, mareos o dificultad para respirar.

Además, recomiendan llevar una mochila liviana con agua, bloqueador solar, medias de repuesto, meriendas y un pequeño botiquín para atender ampollas o rozaduras.

La prevención también forma parte de la promesa

Los expertos recuerdan que completar la Romería no depende únicamente de la voluntad, sino también de una adecuada preparación física.

Descansar, hidratarse, alimentarse correctamente y respetar los límites del cuerpo puede marcar la diferencia entre vivir una experiencia segura o enfrentar una emergencia médica.