La Universidad de Costa Rica (UCR) confirmó la detección del Jingmen tick virus (JMTV) en garrapatas recolectadas en el país, un hallazgo que representa el primer registro de este virus en Centroamérica y el primero reportado en garrapatas de la región.
El descubrimiento fue publicado en junio de 2026 en la revista científica Microbiology Spectrum y forma parte de una investigación liderada por especialistas del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR, con la colaboración de instituciones nacionales e internacionales.
Un virus que aún genera muchas preguntas
El Jingmen tick virus fue identificado por primera vez en China en 2014 y, desde entonces, ha sido detectado en países de Asia, Europa, África y América.
Aunque investigaciones realizadas en otras partes del mundo han encontrado virus relacionados capaces de infectar a seres humanos, los científicos aclaran que todavía no existe evidencia que confirme que la variante detectada en Costa Rica cause enfermedad en personas o animales.
Precisamente por esa incertidumbre, el hallazgo es considerado de gran importancia para fortalecer la vigilancia epidemiológica y orientar futuras investigaciones.
Hallazgo se realizó en Limón
Los ejemplares analizados pertenecen a la especie Amblyomma mixtum, una garrapata frecuente en Centroamérica y que puede alimentarse tanto de animales como de seres humanos.
Las muestras fueron recolectadas en La Siberia de Valle de La Estrella, en Limón, entre octubre de 2023 y mayo de 2024.
Los investigadores analizaron decenas de garrapatas mediante técnicas avanzadas de secuenciación genética y detectaron el virus únicamente en aquellas que se encontraban sobre caballos. En las garrapatas recolectadas directamente de la vegetación no se encontró evidencia del microorganismo.
Por ahora, los especialistas aclaran que este resultado no permite concluir que los caballos participen en la transmisión del virus, ya que ese aspecto deberá ser confirmado mediante nuevos estudios.
Una variante con características propias
El análisis genético también reveló que la variante identificada en Costa Rica presenta diferencias respecto a otras descritas en distintos países.
Según los investigadores, el virus comparte características evolutivas con variantes detectadas en América Latina, Europa y Asia occidental, aunque posee particularidades genéticas que podrían indicar una evolución propia en la región.
Este tipo de información resulta clave para comprender cómo circulan estos microorganismos y cuál podría ser su origen.
El siguiente paso será ampliar la investigación
El equipo científico considera prioritario determinar si el virus circula en otros animales silvestres y domésticos, así como establecer si existe exposición en personas que trabajan o conviven en zonas donde abundan las garrapatas.
Además, Costa Rica aún no dispone de pruebas diagnósticas de uso rutinario para detectar este virus, por lo que la investigación también permitirá desarrollar herramientas que faciliten su vigilancia.
Recomiendan prevenir picaduras
Mientras continúan los estudios, los especialistas recuerdan la importancia de reducir el riesgo de picaduras de garrapatas, especialmente durante actividades en áreas con abundante vegetación.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Utilizar pantalones largos y ropa que cubra la mayor parte del cuerpo.
- Introducir el pantalón dentro de las medias o botas.
- Revisar cuidadosamente la piel y la ropa al finalizar caminatas o trabajos en el campo.
- Mantener protegidas las mascotas y animales de finca con productos veterinarios recomendados por profesionales.
Los investigadores subrayan que el descubrimiento no significa que exista una emergencia sanitaria. Más bien, representa una oportunidad para conocer mejor un virus poco estudiado


