La epidemia ya deja 2.325 fallecidos y 4.945 casos confirmados. Las autoridades sanitarias advierten que se trata del brote de ébola más grave registrado en la República Democrática del Congo.

La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta el brote de ébola más letal de su historia y el segundo con mayor número de muertes registrado a nivel mundial.

Las cifras oficiales reportan 2.325 fallecidos y 4.945 casos confirmados, después de que en las últimas 24 horas se detectaran otros 101 contagios. La tasa de letalidad ronda actualmente el 47%.

La epidemia fue declarada oficialmente el pasado 15 de mayo y en apenas tres meses superó el impacto del brote que afectó al este del Congo entre 2018 y 2020, que dejó 2.299 fallecidos.

De esta manera, la emergencia actual se ubica únicamente por detrás de la gran epidemia de África occidental de 2014-2016, que provocó más de 11.000 muertes y alrededor de 28.600 casos en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

El brote avanza a una velocidad sin precedentes

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades internacionales es la rapidez con la que se propaga la enfermedad.

El actual brote está creciendo a un ritmo considerablemente superior al observado en epidemias anteriores durante etapas similares. Según expertos, los contagios avanzan hasta cinco veces más rápido que en brotes previos y una proporción importante de las infecciones aparece fuera de las cadenas de contactos conocidas.

La situación ha provocado advertencias sobre la posibilidad de que la emergencia continúe creciendo si no se consigue reforzar rápidamente la respuesta sanitaria.

Actualmente, la enfermedad ya se ha extendido por seis provincias del este del país, mientras los equipos sanitarios intentan identificar nuevos contagios, aislar pacientes y localizar a las personas que estuvieron en contacto con casos confirmados.

Una variante complica la respuesta sanitaria

Otro de los grandes obstáculos es el tipo de virus responsable de la epidemia.

El brote es provocado por la variante Bundibugyo, menos frecuente que la variante Zaire que ha estado detrás de otras grandes epidemias de ébola.

Actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico comprobado contra esta variante, aunque se encuentran en evaluación alternativas experimentales.

Esto supone una diferencia importante respecto a otras emergencias recientes, en las que los equipos médicos pudieron recurrir a vacunas desarrolladas específicamente contra otras variantes del virus.

Conflicto y desconfianza dificultan contener el ébola

La emergencia sanitaria ocurre además en una de las regiones más complejas de la República Democrática del Congo.

Los conflictos armados, los desplazamientos de población, las dificultades para llegar hasta algunas comunidades y la fragilidad de la infraestructura sanitaria complican el trabajo de los equipos encargados de contener la enfermedad.

A esto se suman la desinformación y la desconfianza de algunas comunidades hacia las autoridades y trabajadores sanitarios. Incluso se han registrado ataques contra instalaciones médicas y problemas laborales entre personal sanitario.

El retraso en la detección inicial también habría permitido que el virus circulara durante meses antes de que la epidemia fuera reconocida oficialmente.

Análisis posteriores apuntan a que la transmisión pudo comenzar desde febrero, aunque el brote no fue declarado hasta mediados de mayo.

La tasa de mortalidad alcanza el 47%

La elevada proporción de fallecimientos representa otra señal de alarma.

La tasa de letalidad se encuentra alrededor del 47%, un incremento considerable frente a aproximadamente el 20% registrado durante las primeras semanas de junio.

Especialistas consideran que este aumento puede estar relacionado principalmente con diagnósticos tardíos y dificultades para que los pacientes reciban atención médica a tiempo, y no necesariamente con una mayor agresividad del virus.

El ébola se transmite mediante el contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como a través de materiales contaminados.

El segundo brote más mortal registrado

La República Democrática del Congo ha enfrentado múltiples epidemias desde que el virus del ébola fue identificado por primera vez en 1976.

La actual corresponde al decimoséptimo brote registrado en el país, pero ya supera a todos los anteriores tanto por cantidad de casos como por fallecimientos.

A escala mundial, solamente la epidemia de África occidental entre 2014 y 2016 ha dejado un saldo mayor.

La rapidez con la que aumentan los contagios mantiene encendidas las alertas internacionales y obliga a reforzar las acciones para evitar que la emergencia alcance dimensiones todavía mayores.