El bosque nuboso de Monteverde enfrenta un fenómeno climático complejo en el cual la vegetación puede sufrir un severo estrés hídrico incluso cuando no deja de llover. Investigadores de la Universidad Nacional (UNA) advierten sobre los efectos de la sequía atmosférica en Monteverde, un proceso impulsado por el aumento de la temperatura global que altera la disponibilidad real de humedad para las plantas.

¿Qué es la sequía atmosférica en Monteverde?

Según explica el investigador y académico jubilado de la UNA, Roberto Cordero, la sequía atmosférica en Monteverde no significa la ausencia total de precipitaciones en la zona. En su lugar, el concepto describe la disminución progresiva de la humedad relativa que rodea a las hojas y plantas epífitas.

Al subir la temperatura, las nubes y la neblina se forman a mayor altura sobre la cordillera. Como consecuencia, la cobertura nubosa permanece más tiempo por encima del dosel del bosque, reduciendo el contacto directo con la vegetación.

De igual forma, el especialista en helechos de la UNA, Alexander Rojas, señala que la menor presencia de nubosidad incrementa la radiación solar directa sobre las plantas. Por consiguiente, la vegetación pierde agua a mayor velocidad y permanece durante periodos extendidos en condiciones de estrés hídrico.

Investigaciones de la UNA y la tolerancia de las especies

En junio de 2022, un estudio publicado por la UNA evaluó la respuesta fisiológica de 12 especies forestales del bosque nuboso ante el aumento de temperatura y la deshidratación. Los científicos sometieron muestras de hojas a temperaturas entre los 24 y los 60 °C para medir la fluorescencia de la clorofila como indicador del estado del aparato fotosintético.

Los resultados de la investigación revelaron datos clave sobre el comportamiento del ecosistema:

  • Termotolerancia diferenciada: El 33% de las especies analizadas mostró una alta resistencia a temperaturas elevadas.
  • Fotosíntesis afectada: Aunque las plantas resistan la deshidratación sin morir, el estrés reduce su ganancia de carbono y su productividad a mediano plazo.
  • Respuesta desigual: La capacidad de soportar el calor varió entre las distintas especies de árboles estudiadas.

Adicionalmente, un reportaje de la cadena estadounidense PBS publicado en agosto de 2026 profundizó en el rol que desempeñan las epífitas en el ciclo hídrico de la zona. Ambas investigaciones coinciden en que la pérdida de humedad afecta directamente el funcionamiento fisiológico del dosel.

Pérdida de la «esponja natural» y límites de migración

Si las epífitas —como musgos, orquídeas y helechos— se debilitan por la menor humedad, el bosque pierde su función de «esponja» natural. Por lo tanto, durante los aguaceros intensos, el agua se desplaza rápidamente hacia los ríos y quebradas en lugar de almacenarse temporalmente en la vegetación. Esto genera un escenario paradójico: mayor escorrentía en lluvias fuertes y mayor sequedad durante los periodos secos.

Por otro lado, la altitud de la cordillera de Tilarán impone una barrera física para la supervivencia de la flora. Cordero señala que muchas plantas tienden a migrar hacia zonas más elevadas en busca de frío y humedad. Sin embargo, al tratarse de montañas relativamente bajas, el espacio disponible para ascender es sumamente limitado.

En conclusión, la sequía atmosférica en Monteverde podría transformar gradualmente la composición y diversidad del bosque nuboso. Si bien el paisaje no perderá sus árboles de forma drástica, las especies más sensibles podrían disminuir, dando paso a un ecosistema muy diferente en el futuro.