La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) avanza en la sustitución de la citología tradicional o Papanicolaou por la prueba de VPH como el método principal de tamizaje para detectar el cáncer de cérvix en todo el país. La decisión institucional surge tras confirmarse que el test del virus del papiloma humano detecta el 98,1% de los casos de lesiones graves o cáncer, en comparación con el 48,5% identificado mediante el Papanicolaou.
En este sentido, los datos provienen del estudio internacional ESTAMPA, coordinado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), el cual evaluó a 30.606 mujeres en nueve países de América Latina. De esa cifra total, la investigación incluyó a más de 10.200 costarricenses atendidas en los servicios de la Seguridad Social.
Resultados del estudio ESTAMPA y efectividad del diagnóstico
Los hallazgos de la investigación evidencian una clara diferencia en la capacidad diagnóstica de ambos métodos. En términos concretos, la prueba de VPH identificó 98 de cada 100 casos con lesiones graves o tumorales, mientras que la citología tradicional únicamente detectó 48 de cada 100.
De igual forma, la brecha de precisión médica se refleja en los casos no diagnosticados a tiempo. Durante el estudio se encontraron 470 casos graves; de ellos, la citología dejó pasar 242 diagnósticos, mientras que el análisis de VPH únicamente no detectó nueve. Asimismo, el proyecto científico identificó que la variante VPH16 presentó la mayor asociación con lesiones de alto riesgo, lo que facilitará priorizar el seguimiento clínico.
«Es la mayor investigación que ha hecho la institución en los últimos años, que nos generó evidencia para poder tomar decisiones en cuanto a la prevención del cáncer de cérvix», explicó Alejandro Calderón, investigador de la CCSS.
Planes de la CCSS y despliegue del tamizaje para 2027
Ante estos resultados, las autoridades de salud preparan la infraestructura logística para implementar el nuevo esquema. Para ello, la CCSS adquirió cerca de un millón de reactivos y prevé contar con la prueba disponible en toda su red de servicios durante el año 2027, respaldada por un laboratorio centralizado de procesamiento.
«Tenemos la compra de reactivos para poder hacer las pruebas a todas aquellas mujeres de 35 y 45 años y menos, y darle el acompañamiento a aquellas mujeres que tengan una lesión premaligna», afirmó Marvin Palma, gerente médico de la CCSS. Además, la institución proyecta ampliar la cobertura del esquema de vacunación contra el VPH para el año 2027, el cual se aplica actualmente a niñas y niños de 10 años.
Puntos clave de la estrategia sanitaria
- Sustitución progresiva: La citología cederá su lugar a la prueba molecular de alta precisión.
- Adquisición masiva: Se compró cerca de un millón de pruebas para abastecer la red hospitalaria.
- Laboratorio centralizado: Procesamiento unificado de muestras previsto para operar en 2027.
- Grupo prioritario: Atención enfocada principalmente en mujeres de 35 y 45 años o menos.
Ruta Nacional hacia la eliminación del cáncer cervicouterino
Por otro lado, la transformación en el tamizaje se alinea con la «Ruta Nacional hacia la Eliminación del Cáncer de Cérvix 2026-2030», impulsada por el Ministerio de Salud. Actualmente, Costa Rica registra una tasa aproximada de 7,7 casos por cada 100.000 mujeres, mientras que la meta fijada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es reducir la cifra por debajo de cuatro casos.
En el país se diagnostican en promedio 270 casos nuevos y mueren alrededor de 138 mujeres anualmente por esta causa. De hecho, este padecimiento ocupa el quinto lugar en frecuencia y la sexta causa de muerte por cáncer femenino en la nación, afectando principalmente al grupo de 30 a 59 años.
«La eliminación del cáncer de cérvix como problema de salud pública es una meta posible para Costa Rica, pero requiere una respuesta articulada y sostenida», puntualizó Alexander Sánchez, ministro de Salud.
Para alcanzar dicho objetivo hacia el 2030, el país adoptó los compromisos 90-70-90 de la OMS: alcanzar el 90% de vacunación en niñas menores de 15 años, garantizar que el 70% de las mujeres se realicen una prueba de alta precisión a los 35 y 45 años, y asegurar tratamiento oportuno al 90% de las pacientes diagnosticadas.
En resumen, la implementación masiva de la prueba de VPH marca un avance histórico para la salud pública costarricense. Por lo tanto, la transición metodológica reforzará la detección temprana y salvará la vida de cientos de mujeres en los próximos años.


