La brecha digital en Costa Rica sigue afectando a miles de hogares, especialmente en zonas rurales, donde el acceso a internet continúa siendo limitado por la falta de infraestructura, los altos costos y las condiciones geográficas. Según estimaciones del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), este rezago representa pérdidas de hasta $1.587 millones (unos ₡809.000 millones) en oportunidades de desarrollo económico.
Así lo revela un análisis de la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), elaborado con base en estadísticas de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL).
Cantones con menor acceso a internet
Los datos cantonales más recientes muestran que varias comunidades continúan muy por debajo del promedio nacional en acceso a internet fijo.
Entre los cantones con menor penetración destacan:
- Los Chiles (3,5%)
- Upala (4,6%)
- Talamanca (6,3%)
- La Cruz (8,8%)
- Nandayure (9,4%)
- Matina
- Buenos Aires
- Alvarado
- Abangares
- Sarapiquí
Asimismo, las regiones Huetar Caribe, Huetar Norte y Brunca presentan los niveles más bajos de conectividad por vivienda.
La conectividad también es una oportunidad social
El encargado de la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la UNED, José Roberto Santamaría Sandoval, señaló que el acceso a internet ya no puede verse únicamente como un tema tecnológico.
«Hablar de conectividad ya no es hablar de tecnología, hoy significa hablar de oportunidades. Una familia sin acceso a internet enfrenta mayores dificultades para estudiar, trabajar, emprender, acceder a servicios públicos o integrarse plenamente a la economía digital», afirmó.
El especialista explicó que las diferencias obedecen principalmente a la dispersión geográfica, la baja densidad poblacional y el elevado costo que implica instalar infraestructura en territorios alejados.
Casi tres de cada diez hogares siguen sin internet fijo
Aunque Costa Rica ha avanzado en materia de conectividad, todavía existen importantes desafíos.
Durante 2025:
- El internet fijo alcanzó una penetración del 71% de los hogares.
- El internet móvil llegó al 106% por habitante, equivalente a 5,5 millones de suscripciones.
Sin embargo, casi tres de cada diez hogares aún no cuentan con internet fijo.
Santamaría advirtió que las personas con menores ingresos, baja escolaridad, adultos mayores y quienes viven fuera de la Gran Área Metropolitana siguen enfrentando mayores barreras para acceder a la conectividad.
Infraestructura limita el crecimiento
El estudio también identifica problemas en la infraestructura que sostiene las telecomunicaciones.
Actualmente, la mayor parte de las redes utiliza la postería eléctrica para desplegar fibra óptica y conectar estaciones de telefonía móvil.
Costa Rica dispone de más de 500.000 postes administrados por ocho empresas eléctricas. No obstante, un diagnóstico de la Comisión de Infraestructura señala que el 95% de los operadores reporta dificultades para acceder a esta infraestructura.
Entre los principales obstáculos destacan:
- Falta de capacidad disponible.
- Altura insuficiente de los postes.
- Deterioro de la infraestructura.
- Largos tiempos para obtener permisos.
Estas condiciones ralentizan la expansión de nuevas redes y dificultan la respuesta ante interrupciones del servicio.
La IA también exige más infraestructura
El análisis advierte que el crecimiento de la inteligencia artificial incrementará la necesidad de fortalecer la infraestructura tecnológica y la capacidad energética del país.
Actualmente, algunas empresas de telecomunicaciones ya utilizan IA para monitorear redes, optimizar el consumo de datos y mejorar la atención de los usuarios.
Sin embargo, Santamaría considera que el verdadero reto será crear las condiciones necesarias en infraestructura, regulación, energía y talento humano para aprovechar estas tecnologías de forma segura y sostenible.
«El desafío no es únicamente incorporar inteligencia artificial, sino crear las condiciones que permitan aprovechar su potencial de forma ética, segura y sostenible», concluyó el especialista.


