La propagación del dragón amarillo, considerada la enfermedad más destructiva para los cultivos de cítricos, volvió a encender las alarmas en Costa Rica tras el anuncio de la empresa TicoFrut de despedir a 600 trabajadores. La compañía atribuyó parte de la reducción de personal a una caída cercana al 30% en su producción, provocada por el avance de esta plaga y por las condiciones climáticas extremas.

El impacto se concentra principalmente en la Zona Norte, donde se ubican las principales plantaciones de naranja y la planta procesadora de TicoFrut, en Agua Zarcas de San Carlos.

¿Qué es el dragón amarillo?

Aunque popularmente se conoce como dragón amarillo, su nombre científico es Huanglongbing (HLB).

Se trata de una enfermedad de origen asiático causada por la bacteria Candidatus Liberibacter, la cual invade el sistema vascular de los árboles cítricos e impide su desarrollo normal.

El académico del Laboratorio de Entomología Agrícola y de Control Biológico de la Universidad Nacional (UNA), Allan González, explicó que la enfermedad se transmite mediante un pequeño insecto conocido como Diaphorina citri.

«Es un insecto picador y chupador. Cuando se alimenta de una planta infectada adquiere la bacteria y posteriormente la transmite a otros árboles sanos», indicó el especialista.

Una enfermedad que no tiene cura

El principal problema del dragón amarillo es que, una vez que la bacteria ingresa al árbol, no existe ningún tratamiento capaz de eliminarla.

«Representa una enfermedad que no tiene cura. Una vez que entra al sistema de la planta, no tiene cura», advirtió González.

Por esa razón, la única estrategia efectiva consiste en detectar rápidamente los árboles afectados y eliminarlos antes de que el insecto continúe propagando la bacteria.

¿Qué árboles afecta?

La enfermedad perjudica prácticamente todas las especies de cítricos.

Entre las principales se encuentran:

  • Naranja.
  • Limón.
  • Mandarina.
  • Lima.
  • Toronja.
  • Otros árboles cítricos.

Su avance provoca pérdidas importantes tanto para pequeños productores como para grandes empresas del sector.

¿Cómo reconocer un árbol infectado?

Los síntomas aparecen progresivamente y terminan provocando la muerte del árbol.

Entre las principales señales destacan:

Hojas y ramas

  • Amarillamiento irregular.
  • Manchas asimétricas.
  • Secamiento progresivo de ramas.

Frutos

  • Tamaño más pequeño.
  • Deformaciones.
  • Permanecen verdes en lugar de cambiar a amarillo o naranja.
  • Sabor amargo o desagradable.
  • Caída prematura de los frutos.

«Es una muerte progresiva», resumió el especialista de la UNA.

Así combate Costa Rica la plaga

El dragón amarillo ingresó al país aproximadamente en 2005, posiblemente mediante plantas infectadas, injertos o huevecillos del insecto transmisor.

Sin embargo, la presencia de la bacteria fue confirmada oficialmente hasta 2010 en la Zona Norte.

Desde entonces, las autoridades y las empresas citrícolas han implementado diversas estrategias para contener su expansión.

Entre ellas destacan:

  • Compra de árboles certificados libres de la enfermedad.
  • Monitoreos permanentes de las plantaciones.
  • Eliminación inmediata de árboles infectados.
  • Capacitación constante de trabajadores.
  • Liberación de parasitoides, pequeños insectos que atacan al vector transmisor.
  • Aplicación de controles fitosanitarios en las zonas afectadas.

Los árboles de patio representan un riesgo

Según el especialista, uno de los principales focos de propagación no se encuentra en las grandes plantaciones, sino en árboles sembrados en viviendas.

Muchas empresas realizan inspecciones en comunidades cercanas y sustituyen gratuitamente árboles infectados por plantas sanas para evitar nuevos contagios.

«Las empresas grandes tienen bastante bien controlado el problema. El mayor riesgo son los árboles aislados que las personas tienen en sus patios», explicó González.

La alerta sigue activa

Además de San Carlos, la enfermedad también ha sido detectada en plantaciones de mandarina de Puriscal y Acosta, así como en cultivos de naranjilla y limón mecino en San Vito de Coto Brus y Buenos Aires.

El especialista aseguró que las autoridades mantienen vigilancia permanente para evitar una mayor expansión.

«La alerta es constante y se realizan toda clase de esfuerzos para minimizar el impacto del dragón amarillo, especialmente en la Zona Norte», afirmó.

Un impacto que va más allá del campo

El caso de TicoFrut refleja las consecuencias económicas que puede provocar esta enfermedad.

La empresa informó que la combinación entre el avance del dragón amarillo y las condiciones climáticas redujo cerca de un 30% su producción respecto a los dos años anteriores, lo que representa una pérdida superior a seis millones de cajas de naranja.

Para los especialistas, la enfermedad no solo amenaza la producción agrícola, sino también el empleo y la economía de regiones enteras cuya actividad depende de la citricultura, razón por la cual el combate contra esta plaga continúa siendo una prioridad para el sector agrícola costarricense.