A detailed satellite image showcasing a powerful storm system swirling over the ocean, highlighting its immense size and dynamic cloud formations.

Por primera vez en 112 años, la temporada de huracanes 2026 alcanza el 23 de septiembre sin haber registrado un solo huracán en la cuenca del océano Atlántico. Según los registros históricos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), un escenario de esta naturaleza no ocurría desde 1914, lo que posiciona al año en curso dentro de un patrón meteorológico sumamente atípico.

Formación de tormentas y pico de la temporada

A pesar de la inédita ausencia de sistemas de gran intensidad, la actividad tropical en el Atlántico no ha permanecido completamente paralizada. Durante el transcurso del año se han contabilizado seis tormentas tropicales, aunque ninguna logró la fuerza ni la estructura requerida para convertirse en huracán.

Las seis tormentas registradas hasta la fecha corresponden a:

  • Arthur
  • Bertha
  • Cristobal
  • Dolly
  • Edouard
  • Fay

La falta de desarrollo ciclónico resulta llamativa para los especialistas, debido a que septiembre y octubre constituyen el periodo de mayor actividad histórica en la cuenca del Atlántico y el mar Caribe.

Sobre esta baja frecuencia en plena época crítica, José Valverde, meteorólogo del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), explicó:

“Setiembre y octubre, ambos meses son meses pico en cuanto a la formación de ciclones tropicales en el Atlántico, sin embargo, se han formado prácticamente poco”.

El fenómeno de El Niño frena el desarrollo ciclónico

La causa principal detrás de este comportamiento en la temporada de huracanes 2026 obedece a las condiciones atmosféricas asociadas con el fenómeno de El Niño. Durante la fase cálida de este evento climático, disminuye tanto la frecuencia como la probabilidad de consolidación de sistemas en el área tropical.

Al respecto, Rodrigo Castillo, investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica (Cigefi-UCR), detalló que el fortalecimiento de El Niño suele generar una fuerte cortante vertical del viento en la atmósfera.

“El mecanismo ocurre porque El Niño suele intensificar los vientos del oeste en niveles altos de la atmósfera, mientras cerca de la superficie continúan los vientos alisios provenientes del este”, señaló Castillo.

Esta divergencia entre capas de viento dificulta que la convección permanezca organizada verticalmente. Al no lograr mantener la rotación ni la energía necesaria, los sistemas no consiguen evolucionar hacia depresiones, tormentas fortalecidas o huracanes.

Antecedentes históricos y previsiones para octubre

En los registros oficiales de la NOAA, únicamente las temporadas de 1907 y 1914 concluyeron de forma definitiva sin la formación de un solo huracán en el Atlántico.

No obstante, las autoridades recuerdan que la temporada oficial del Atlántico se extiende hasta el 30 de noviembre. Los meteorólogos del IMN señalaron que mantendrán el monitoreo constante sobre la evolución de las condiciones atmosféricas durante octubre, mes clave para determinar el balance final del periodo ciclónico.

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