El tráfico de vida silvestre en Costa Rica continúa siendo una preocupación para las autoridades, que han detectado casos en los que turistas extranjeros llegan a pagar hasta 1.500 euros (cerca de ₡800.000) por especies extraídas ilegalmente del país.
Las investigaciones indican que muchos visitantes, principalmente procedentes de Europa y Estados Unidos, adquieren estos ejemplares como recuerdos de su viaje, sin conocer que su extracción, compra y transporte constituyen un delito.
Una práctica impulsada por redes ilegales
Costa Rica recibe cada año a miles de turistas atraídos por su biodiversidad. Sin embargo, esa riqueza natural también es aprovechada por organizaciones dedicadas al tráfico ilegal de especies.
Según las autoridades, estas redes convencen a los visitantes de comprar animales, insectos u otros ejemplares silvestres, aprovechándose del desconocimiento de muchos viajeros sobre la legislación ambiental costarricense.
Uno de los casos más llamativos detectados corresponde a la venta de una mariposa por 1.500 euros, evidencia del alto valor que algunas especies alcanzan en el mercado ilegal.
Los aeropuertos son clave para detectar el delito
Gran parte de los decomisos se realizan en los aeropuertos internacionales, donde las autoridades inspeccionan el equipaje de los pasajeros antes de abordar sus vuelos.
En estos controles se han encontrado diversas especies de flora y fauna que pretendían ser sacadas del país de forma ilegal.
Las investigaciones también revelan que muchos de estos ejemplares tienen como destino países de Asia, donde existe una creciente demanda por especies silvestres, situación que ha incrementado la presión sobre la biodiversidad costarricense.
Campaña para informar a los turistas
Con el objetivo de prevenir estos casos, las autoridades instalarán en los próximos días pantallas informativas en los principales puntos de ingreso al país.
La iniciativa busca advertir a los visitantes sobre la prohibición de extraer especies de vida silvestre y explicar las consecuencias legales de participar, incluso sin saberlo, en este tipo de actividades.
Las autoridades recordaron que la protección de la biodiversidad es una responsabilidad compartida y reiteraron el llamado a los turistas para que disfruten de la naturaleza sin adquirir ni transportar especies silvestres, contribuyendo así a la conservación del patrimonio natural de Costa Rica.


