Hace exactamente un año, el 15 de octubre, la vida de la familia Salas cambió para siempre con la desaparición de Daniela Escobar en Sámara, Guanacaste. Desde entonces, su historia no ha sido solo de ausencia, sino de una lucha constante que no se rinde.
Una búsqueda incansable
Su madre, Sandra Salas, no ha descansado: tocó puertas, entregó pruebas, dio declaraciones y ha exigido que el caso no quede en el olvido.
La familia y la comunidad realizaron rastreos por tierra y mar, con pescadores, buceadores y vecinos, intentando descartar hipótesis, incluso la de un posible accidente acuático, sin hallar certezas.
Que este día no pase desapercibido.
Que la esperanza siga encendida para todos aquellos que esperan respuestas.
Que el nombre de Daniela no sea parte del pasado, sino un llamado presente:
¡Verdad y justicia para Daniela!


