«Un respiro para el bolsillo familiar y la salud»: así describe el acuerdo que Costa Rica firmó para fortalecer la alimentación en centros educativos, con metas concretas de cobertura, cambios culturales en los menús y mayor fiscalización rumbo al 2030.
Para miles de familias, el comedor escolar es mucho más que un apoyo: es “la comida más fuerte e importante del día”. Con esa realidad como telón de fondo, el Ministerio de Educación Pública (MEP) oficializó su adhesión a la Coalición de Alimentación Escolar, una iniciativa global impulsada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.
El compromiso se enmarca en una meta que el propio texto describe como un “objetivo de vida o muerte social”: garantizar que, a más tardar en 2030, ningún niño quede sin una comida diaria “saludable y nutritiva” dentro del sistema educativo.
El «plato fuerte»: cobertura y deserción
Bajo el Programa de Alimentación y Nutrición Escolar (PANEA), el acuerdo plantea mantener una cobertura universal que supere el 85% en escuelas primarias. En palabras del artículo, la alimentación en la escuela se vuelve “la herramienta número uno del Estado para combatir la deserción”, porque “un niño con el estómago vacío no aprende”.
Identidad en la mesa: menús indígenas para el 2027
Uno de los puntos que más destaca el acuerdo es la intención de dejar atrás el «menú urbano estandarizado» para todo el país. El MEP se comprometió a realizar adecuaciones culturales en territorios indígenas y, “a partir del 2027”, incorporar alimentos autóctonos y tradicionales, además de dinamizar la economía local mediante compras a productores de la zona.
Lupa al presupuesto: fiscalización y encuestas
El texto también pone el foco en la ejecución: “El papel aguanta lo que le pongan, pero la ejecución es otra historia”. Por eso, el MEP tendría hasta 2028 para “blindar su sistema de fiscalización”, incluyendo alianzas para evitar desabastecimiento y estudios de percepción: “La voz del estudiante” será clave para saber qué gusta, qué se desperdicia y qué debe mejorar.
Desde el PMA, la directora regional María Dolores Castro Benítez valora la decisión como un ejemplo para la región y como una apuesta para que el comedor escolar deje de verse como gasto y se entienda como inversión de futuro.


