Cada mañana, varios niños que viven en Nicaragua cruzan la frontera para ir a la escuela en Costa Rica, una realidad que se vive en la zona norte del país y que refleja el esfuerzo de muchas familias por garantizar educación a sus hijos.

El destino de estos estudiantes es la escuela Parcelas de París, ubicada en Upala, cantón del norte de Alajuela, muy cerca del límite con Nicaragua. Según información del centro educativo, al menos 15 estudiantes llegan desde el país vecino para recibir clases en esta institución.

Este centro educativo, ubicado a unos tres kilómetros de la frontera, recibe a niños desde materno hasta sexto grado, quienes siguen el programa educativo establecido por el Ministerio de Educación Pública (MEP).

La directora del centro, Marleny Soto, explicó que esta situación no es nueva, ya que desde hace años la escuela recibe estudiantes que viven del lado nicaragüense.

“Siempre se han recibido estudiantes que cruzan la frontera, aunque la mayoría son costarricenses que viven en territorio nicaragüense”, comentó.

Según detalló, la cantidad de estudiantes que cruzan la frontera ha variado con el tiempo.

“Todo el tiempo hemos tenido una población de entre 15 y 20 estudiantes que cruzan la frontera. A veces hemos llegado hasta 30 o 40 chicos que viven en el lado nicaragüense”, agregó.

En algunos casos, el recorrido diario puede ser largo. La directora explicó que hay niños que caminan hasta una hora para llegar al punto donde sale el bus escolar, luego de ser acompañados por sus padres hasta la zona fronteriza.

Educación abierta para todos

En Costa Rica, las escuelas y colegios no pueden negar la matrícula a ningún estudiante, lo que permite que niños de diferentes nacionalidades puedan acceder al sistema educativo.

“No existe un documento que diga que nosotros no podemos aceptar a niños nicaragüenses que vivan del otro lado de la frontera. Lo único que establece el reglamento de matrícula es que no se le puede negar la matrícula a nadie”, afirmó Soto.

Muchas familias optan por matricular a sus hijos en estas escuelas porque en algunas zonas cercanas a la frontera nicaragüense no hay centros educativos cercanos, por lo que estudiar en Costa Rica se convierte en una alternativa viable.

Aprenden sobre Costa Rica

Los estudiantes que cruzan la frontera reciben exactamente las mismas lecciones que el resto de alumnos. Incluso deben estudiar contenidos relacionados con el país.

“Tienen que aprender todo lo referente a Costa Rica. No se hace una inclusión específica de Nicaragua en el programa”, explicó la directora.

Por ejemplo, una estudiante de sexto grado que vive en Nicaragua recientemente realizó las Pruebas Nacionales Estandarizadas Diagnósticas, donde respondió preguntas sobre geografía costarricense.

Según datos educativos, en el ciclo lectivo 2025 se reportaron 64.905 estudiantes extranjeros en el sistema educativo costarricense, y alrededor del 80% provenía de Nicaragua.

Esta realidad muestra cómo la educación se convierte en un puente que, incluso entre fronteras, permite que muchos niños continúen su formación académica.