Costa Rica vivirá un traspaso de poderes diferente este 2026. La presidenta electa, Laura Fernández Delgado, confirmó que no se enviarán invitaciones formales a los expresidentes de la República para la ceremonia oficial.
La decisión rompe con una tradición histórica en el país, donde los exmandatarios solían tener un lugar destacado dentro del protocolo de investidura.
Evento abierto al público sin distinción
Según explicó la futura mandataria, el acto será completamente abierto:
“Es abierto al público. Es abierto a cualquier costarricense que guste asistir”
Esto significa que figuras como Óscar Arias Sánchez, Laura Chinchilla Miranda, Luis Guillermo Solís Rivera y Carlos Alvarado Quesada podrían asistir únicamente como ciudadanos, sin invitación oficial ni espacios preferenciales.
Contexto político tenso
Esta medida se da en medio de una relación distante entre el gobierno saliente de Rodrigo Chaves Robles y varios exmandatarios, quienes han sido críticos constantes de la actual administración.
Además, desde el oficialismo se ha cuestionado la gestión de gobiernos anteriores, señalándolos por supuestos problemas estructurales y decisiones del pasado.
Un traspaso con enfoque ciudadano
El acto del próximo 8 de mayo se perfila como un evento masivo y abierto, con la intención de acercar la ceremonia a la población general y reducir el protocolo tradicional.
Incluso, el primer Consejo de Gobierno se realizará en el Estadio Nacional, reforzando esta visión de apertura.
Invitados internacionales confirmados
Mientras a nivel interno se marca distancia con figuras del pasado, en el plano internacional ya hay confirmaciones importantes.
Entre los asistentes destacan:
- El rey de España, Felipe VI
- El presidente de Ecuador, Daniel Noboa
También se extendieron invitaciones a líderes como Javier Milei, Marco Rubio y Nayib Bukele, aunque aún no todos han confirmado su participación.



