La Universidad de Costa Rica comenzó a contabilizar las pérdidas ocasionadas tras la toma de la Rectoría y ya reportó el robo de bienes valorados en aproximadamente ₡1,4 millones.

Entre los artículos sustraídos figuran dos computadoras portátiles institucionales, audífonos, un perfume, un trípode y otros objetos personales y de oficina. La ausencia de estos bienes fue detectada luego de que funcionarios regresaran a sus puestos de trabajo tras el fin de la protesta.

La ocupación del edificio se extendió del 22 de abril al 13 de mayo y fue realizada por un grupo que se identificó como Movimiento Estudiantil Autónomo (MEA).

Computadoras encabezan lista de bienes robados

Según un informe emitido por la Vicerrectoría de Docencia, los artículos de mayor valor corresponden a dos computadoras portátiles marca Dell Pro, propiedad de la universidad.

Cada equipo está valorado en ₡600.000 y se encontraba asignado a funcionarios de apellidos Vargas y Fajador.

Además, dentro de los bienes institucionales reportados como desaparecidos también figura un trípode utilizado para labores universitarias.

Funcionarios también reportaron pérdidas personales

La documentación señala que algunos artículos sustraídos pertenecían directamente a trabajadores que laboran en el edificio de la Rectoría.

Entre ellos destacan:

Artículos reportados como robados

  • Dos computadoras Dell Pro valoradas en ₡600.000 cada una
  • Audífonos gamer valorados en ₡80.000
  • Perfume de hombre valorado en ₡50.000
  • Trípode institucional
  • Dos audífonos adicionales
  • Un ventilador portátil

Según el reporte, varios de estos objetos pertenecían a una funcionaria de apellido Torres.

El valor total de los bienes reportados asciende a aproximadamente ₡1,4 millones.

Denuncias fueron presentadas ante Seguridad y el OIJ

La revisión de las oficinas se realizó el pasado 27 de mayo, fecha en la que funcionarios detectaron la ausencia de los artículos.

Ese mismo día se presentó una denuncia ante la Oficina de Seguridad y Tránsito de la universidad.

Posteriormente, el 28 de mayo, el caso fue trasladado al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para su respectiva investigación.

Rector había advertido sobre pérdidas y daños

La situación ya había sido mencionada por el rector Carlos Araya durante una sesión del Consejo Universitario.

En aquella intervención, el jerarca indicó que también se habían reportado pérdidas de cafeteras, hornos de microondas, productos de limpieza y otros bienes utilizados dentro del edificio.

Daños superarían los ₡37 millones

Además de los objetos robados, la universidad enfrenta importantes costos asociados a la ocupación de la Rectoría.

De acuerdo con información divulgada por el medio El Observador, los daños en infraestructura ascienden a ₡21,4 millones.

A esa cifra se suman otros gastos relacionados con la atención de la emergencia.

Costos adicionales reportados

  • ₡21,4 millones en daños de infraestructura
  • ₡14,2 millones en labores extraordinarias de Seguridad y Tránsito
  • ₡2,3 millones en infraestructura tecnológica y telecomunicaciones

En conjunto, las afectaciones económicas vinculadas a la toma superan los ₡37 millones.