Los secuestros virtuales muestran un preocupante crecimiento en Costa Rica. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reportó un aumento significativo de este tipo de estafas durante los primeros meses de 2026, una modalidad en la que los delincuentes utilizan videollamadas, amenazas y manipulación psicológica para obtener dinero de las familias de las víctimas.
Entre enero y mayo de este año se registraron 58 denuncias, una cifra muy superior a los ocho casos contabilizados en el mismo periodo de 2025. Además, durante los últimos 17 meses las autoridades han recibido un total de 150 denuncias relacionadas con este delito.
Secuestros virtuales aumentan de forma acelerada
Los datos del OIJ reflejan una tendencia al alza que preocupa a los investigadores.
Durante todo 2025 se registraron 92 denuncias, mientras que en apenas cinco meses de 2026 ya se acumulan 58 casos.
Las provincias con mayor incidencia son:
- San José: 26 denuncias
- Cartago: 15 denuncias
- Alajuela: 12 denuncias
Según las autoridades, desde febrero se observa un incremento sostenido en este tipo de reportes.
¿Cómo operan los delincuentes?
A diferencia de un secuestro tradicional, en esta modalidad no existe una privación física de libertad.
Los delincuentes contactan a personas que ofrecen servicios profesionales o comerciales y las convencen de trasladarse a lugares alejados o con poca cobertura telefónica.
Una vez que la víctima llega al sitio, recibe llamadas o videollamadas en las que le aseguran que está siendo vigilada por grupos armados.
Los estafadores utilizan amenazas para impedir que la persona cuelgue el teléfono o se comunique con familiares.
Mientras tanto, otros integrantes de la organización criminal llaman a los familiares para exigir dinero a cambio de una supuesta liberación.
Montos exigidos llegan hasta ₡20 millones
Las investigaciones indican que los grupos criminales realizan perfiles detallados de sus víctimas antes de ejecutar la estafa.
Gracias a la información obtenida en redes sociales, logran generar un alto nivel de credibilidad y miedo.
Los montos exigidos suelen oscilar entre:
- ₡15 millones
- ₡20 millones
La cifra depende de la capacidad económica que los delincuentes estiman para cada familia.
Redes sociales son clave para cometer el fraude
El jefe del Departamento de Investigaciones Criminales del OIJ, Pablo Calvo, explicó que los criminales analizan cuidadosamente la actividad digital de sus víctimas.
Fotografías, ubicaciones, centros educativos, vehículos y actividades familiares son algunos de los datos utilizados para construir perfiles detallados.
Con esa información logran mencionar detalles específicos durante las llamadas y aumentar el nivel de pánico.
«Hemos tenido casos donde existe una organización mayor y personas vigilando a la víctima en la zona, brindando detalles puntuales para generar más temor», indicó Calvo.
Casos recientes evidencian la sofisticación del delito
Uno de los primeros casos detectados en el país involucró a una decoradora de interiores que fue citada para un supuesto trabajo en Rancho Redondo de Goicoechea.
Otro caso afectó a una persona contratada para brindar servicios de catering en una zona entre Atenas y Orotina.
En esa ocasión, los delincuentes conocían detalles sobre los hijos de la víctima y actividades realizadas días antes, información obtenida a través de redes sociales.
Además, utilizaron amenazas relacionadas con supuestos francotiradores para mantenerla incomunicada durante varias horas.
¿Cómo protegerse de un secuestro virtual?
El OIJ recomienda tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de convertirse en víctima.
Recomendaciones de las autoridades
- Evitar publicar rutinas familiares en redes sociales.
- No compartir ubicaciones en tiempo real de forma pública.
- Verificar la identidad de quienes solicitan servicios en lugares alejados.
- Compartir la ubicación con familiares cuando se visiten sitios desconocidos.
- Establecer palabras clave de emergencia dentro de la familia.
- Desconfiar de llamadas con amenazas urgentes de pago.
Asimismo, las autoridades recuerdan que llamadas internacionales, amenazas relacionadas con armas o francotiradores y exigencias inmediatas de dinero son señales frecuentes de esta modalidad criminal.
OIJ insiste en no realizar pagos
Las autoridades recalcan que ningún pago garantiza la seguridad de una supuesta víctima y que, en la mayoría de los casos, el secuestro nunca ocurrió físicamente.
Por ello, recomiendan mantener la calma, intentar verificar el paradero de la persona involucrada y contactar de inmediato al sistema de emergencias 9-1-1 o a la línea confidencial 800-8000-645.


