El uso del español en el Mundial 2026 se convirtió en motivo de controversia luego de que la FIFA limitara las preguntas en ese idioma durante varias conferencias de prensa celebradas en México, uno de los tres países anfitriones de la Copa del Mundo.

La situación generó críticas entre periodistas, aficionados y usuarios de redes sociales, especialmente porque México es el país con más hispanohablantes del planeta y el español es uno de los idiomas más utilizados en el torneo.

La polémica surgió cuando comunicadores intentaron formular preguntas en español a futbolistas que dominan perfectamente el idioma, pero funcionarios de la FIFA intervinieron para impedirlo debido a las reglas de traducción establecidas para las ruedas de prensa.

Vinícius Jr. protagonizó uno de los momentos más comentados

Uno de los episodios más llamativos ocurrió antes del partido entre Brasil y Marruecos.

Un periodista español inició una consulta dirigida a Vinícius Jr. en inglés para cumplir con los protocolos de la FIFA. Sin embargo, el delantero brasileño lo interrumpió y le pidió que continuara hablando en español.

Pese a la solicitud del jugador del Real Madrid, un oficial de la organización explicó que no era posible porque el sistema de interpretación disponible únicamente contemplaba inglés y los idiomas oficiales de las selecciones involucradas en cada encuentro.

La decisión obligó al atacante brasileño a escuchar la traducción mediante auriculares, pese a que comprende y habla español con fluidez desde su llegada al fútbol español en 2018.

Hakimi y De Jong vivieron situaciones similares

La controversia no se limitó a la selección brasileña.

Durante otra conferencia, un periodista mexicano intentó formular una pregunta en español a Achraf Hakimi. El defensor marroquí, nacido en Madrid, mostró que entendía perfectamente la consulta e incluso intentó facilitar la comunicación.

No obstante, las restricciones terminaron imponiéndose y la respuesta se realizó en inglés.

Algo parecido ocurrió con Frenkie de Jong en la previa del compromiso entre Países Bajos y Japón.

El mediocampista del Barcelona dejó claro que no tenía inconvenientes en escuchar preguntas en español. Sin embargo, el intercambio finalmente también se desarrolló en inglés debido a las normas establecidas por la FIFA.

México defendió su identidad lingüística

La situación adquirió una dimensión especial porque el incidente ocurrió en territorio mexicano.

México alberga 13 partidos de la Copa del Mundo en las ciudades de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, además de ser la nación con mayor cantidad de hablantes de español en el mundo.

Para muchos aficionados, impedir preguntas en el idioma oficial del país anfitrión fue interpretado como una falta de sensibilidad cultural.

Entre las principales críticas surgidas en redes sociales destacaron:

  • Restricciones a periodistas hispanohablantes.
  • Limitaciones para jugadores que dominan el español.
  • Falta de reconocimiento al idioma del país anfitrión.
  • Incongruencia con la presencia de millones de aficionados de habla hispana.

Mensajes como «Aquí se habla español» y cuestionamientos sobre un supuesto sesgo cultural se multiplicaron en plataformas digitales durante los últimos días.

FIFA rectifica tras la controversia

Ante la creciente ola de críticas, la FIFA decidió reaccionar.

Una fuente cercana al organismo explicó que los sistemas de traducción son solicitados por cada selección según sus necesidades específicas. Sin embargo, reconoció la importancia del español dentro del contexto del torneo.

Como respuesta, la organización confirmó que comenzará a incorporar el idioma español dentro de las opciones de interpretación simultánea disponibles para las conferencias de prensa.

Además, ya se encuentra habilitada esa alternativa en los servicios digitales relacionados con las actividades oficiales del Mundial.

Un debate que trasciende el fútbol

Más allá de lo deportivo, la controversia abrió una discusión sobre la representación cultural y lingüística dentro de los grandes eventos internacionales.

La situación resulta particularmente llamativa porque ocho de las 48 selecciones participantes tienen el español como idioma oficial y millones de aficionados siguen el torneo en esa lengua.

Mientras tanto, en los estadios continúan sonando símbolos tradicionales de la cultura mexicana, incluidos mariachis y canciones populares como «Cielito Lindo» y «Volver, volver», una imagen que contrasta con las restricciones que inicialmente enfrentó el idioma español en las conferencias del Mundial 2026.