La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue sometida con éxito a un trasplante de pulmón, según informó este miércoles la Casa Real noruega. La intervención representa una noticia alentadora para la familia real, que en los últimos meses ha enfrentado problemas de salud, controversias judiciales y varios escándalos mediáticos.

La esposa del príncipe heredero Haakon padece una forma poco común de fibrosis pulmonar diagnosticada en 2018. Debido al avance de la enfermedad, los especialistas determinaron que necesitaba un trasplante como última alternativa para mejorar su calidad de vida.

Médicos confirman resultado positivo de la cirugía

El Hospital Nacional de Oslo confirmó que la operación se desarrolló de forma satisfactoria.

«Hasta el momento, el trasplante pulmonar ha sido exitoso», informó Arnt Fiane, jefe del departamento de cirugía torácica del centro médico, citado por el Palacio Real.

La noticia llega apenas semanas después de que los médicos anunciaran que la princesa había sido incluida en una lista de espera para recibir un órgano compatible.

Por ahora, los especialistas mantienen un monitoreo constante para evaluar su recuperación y prevenir posibles complicaciones propias de este tipo de procedimientos.

¿Qué enfermedad padece Mette-Marit?

La princesa heredera fue diagnosticada hace ocho años con una forma rara de fibrosis pulmonar, una enfermedad progresiva que afecta los tejidos que rodean los alvéolos pulmonares.

La afección provoca cicatrización y endurecimiento de los pulmones, dificultando el paso del oxígeno hacia el torrente sanguíneo.

En los últimos meses, Mette-Marit redujo considerablemente sus compromisos oficiales debido al deterioro de su condición. Incluso, durante varias apariciones públicas fue vista utilizando equipos de asistencia respiratoria.

Los especialistas consideran el trasplante como una medida de último recurso cuando la enfermedad alcanza etapas avanzadas.

Permanecerá hospitalizada varias semanas

El equipo médico indicó que la recuperación requerirá una estancia prolongada en el hospital.

«Estamos muy contentos de que todo haya salido bien hasta ahora», señaló Are Holm, jefe del servicio de neumología del Hospital Nacional.

Según explicó el especialista, la princesa permanecerá internada durante varias semanas mientras los médicos ajustan la medicación inmunosupresora y supervisan su proceso de rehabilitación.

Este período también permitirá detectar y tratar cualquier complicación derivada de la cirugía.

Mientras tanto, el príncipe heredero Haakon reducirá parte de sus actividades oficiales para acompañar a su esposa durante la recuperación.

Una familia real golpeada por las controversias

La operación llega en un momento especialmente complejo para la monarquía noruega.

A principios de esta semana, el hijo mayor de Mette-Marit, Marius Borg Høiby, fue condenado a cuatro años de prisión por dos casos de violación y otros 32 delitos relacionados con amenazas, violencia, lesiones e infracciones vinculadas a drogas.

El hombre de 29 años, que nació antes del matrimonio entre Mette-Marit y el príncipe Haakon y no forma parte oficialmente de la Casa Real, ha rechazado los cargos más graves y anunció que apelará la sentencia.

Por otra parte, la princesa Ingrid Alexandra suspendió temporalmente sus estudios en Australia para permanecer junto a su madre durante este difícil proceso.

Un respiro para la monarquía noruega

La salud de Mette-Marit se había convertido en una de las principales preocupaciones de la familia real y de la opinión pública noruega.

Además de los problemas judiciales que rodean a su entorno familiar, la princesa también enfrentó cuestionamientos tras revelaciones periodísticas sobre antiguos contactos con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014.

Pese a estas controversias, la monarquía mantiene un respaldo significativo entre los ciudadanos. Una encuesta publicada en mayo reveló que el 64% de los noruegos continúa apoyando el sistema monárquico.

Por ahora, la recuperación exitosa de Mette-Marit representa una noticia positiva para la Casa Real, que espera recuperar estabilidad tras meses marcados por dificultades personales y mediáticas.