Un fenómeno conocido como domo de calor mantiene en alerta a gran parte de Europa occidental y central, donde las temperaturas superan los 40 °C en varios países. España, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Suiza figuran entre las naciones que han emitido advertencias meteorológicas ante una ola de calor considerada excepcional para esta época del año.
Las autoridades han activado alertas rojas, cerrado escuelas y reforzado medidas de prevención debido al riesgo que representan las altas temperaturas para la salud de la población.
Francia y España enfrentan calor histórico
Las temperaturas registradas durante los últimos días han alcanzado niveles poco habituales.
En Francia, más de la mitad de las regiones permanecen bajo alerta máxima por calor. La ciudad de Burdeos reportó temperaturas de hasta 42 °C.
Mientras tanto, la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) advirtió que algunas zonas podrían alcanzar los 44 °C, entre cinco y diez grados por encima de los valores normales para esta época del año.
En el País Vasco se emitió una alerta roja debido a que ciudades como San Sebastián podrían registrar máximas cercanas a los 40 °C.
Reino Unido también activa alertas
El calor extremo también afecta al Reino Unido, donde el servicio meteorológico Met Office emitió una inusual alerta roja para varias zonas de Inglaterra y Gales.
Los pronósticos apuntan a temperaturas de hasta 38 °C, valores poco frecuentes en territorio británico.
Asimismo, Alemania, Italia, Luxemburgo y Suiza han activado advertencias similares debido al avance de la masa de aire caliente.
¿Qué es un domo de calor?
El domo de calor es un fenómeno atmosférico que ocurre cuando una masa de aire extremadamente cálido queda atrapada sobre una región durante varios días.
Según expertos en ciencias atmosféricas, este sistema funciona como una especie de tapa gigante que impide la formación de nubes y favorece la acumulación constante de calor cerca de la superficie.
La situación actual en Europa se originó por una masa de aire cálido procedente del desierto del Sahara que avanzó hacia el norte y quedó retenida por un potente sistema de alta presión conocido como anticiclón africano.
Cómo se forma este fenómeno
Los científicos explican que el proceso suele iniciar con cambios en la temperatura de los océanos.
Posteriormente ocurre lo siguiente:
- El agua más cálida eleva la temperatura del aire.
- Los vientos trasladan ese calor hacia tierra firme.
- Un sistema de alta presión atrapa el aire caliente.
- La masa de aire se comprime y aumenta aún más su temperatura.
- Se forma una especie de cúpula o «domo» que mantiene el calor durante varios días.
Como resultado, las temperaturas continúan aumentando mientras disminuye la posibilidad de lluvias o nubosidad.
Cambio climático intensifica las olas de calor
Los especialistas coinciden en que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de estos eventos extremos.
Datos de los servicios meteorológicos europeos muestran que la mayoría de las olas de calor registradas en las últimas décadas se han concentrado después del año 2000.
Además, investigaciones recientes indican que los episodios de calor extremo son actualmente mucho más probables que hace varias décadas.
Los expertos señalan que el calentamiento global, impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles, ha elevado la temperatura media del planeta en aproximadamente 1,4 °C respecto a finales del siglo XIX.
Europa enfrenta nuevos desafíos
El aumento de las temperaturas preocupa especialmente en países cuyas infraestructuras fueron diseñadas para climas más moderados.
Especialistas advierten que edificios, sistemas de transporte y redes eléctricas podrían enfrentar mayores presiones conforme los eventos extremos se vuelvan más frecuentes.
Además, el calor intenso incrementa los riesgos para la salud, especialmente entre adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
Los récords podrían seguir cayendo
Los científicos advierten que, si las emisiones globales continúan aumentando, los récords de temperatura seguirán rompiéndose durante las próximas décadas.
Actualmente, las proyecciones climáticas indican que el planeta podría acercarse a un calentamiento de hasta 3 °C para finales de siglo.
Ante ese escenario, fenómenos como el domo de calor podrían volverse cada vez más frecuentes, intensos y prolongados, elevando los desafíos para millones de personas en distintas regiones del mundo.


