Costa Rica enfrenta una transformación demográfica que marcará las próximas décadas. La Cámara Costarricense de la Salud hizo un llamado a convertir el envejecimiento en Costa Rica en una prioridad nacional y a impulsar políticas que permitan responder al aumento de la población adulta mayor, fortalecer el sistema de salud y aprovechar las oportunidades que surgen con una sociedad más longeva.

Cada vez hay más personas adultas mayores

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) reflejan la rapidez con la que avanza este cambio.

En 2005, las personas de 65 años o más representaban apenas el 6% de la población. Para 2025, esa proporción alcanzó el 11,7%, equivalente a cerca de 600.000 personas.

Las proyecciones nacionales indican que para 2050, casi uno de cada cuatro costarricenses (24,9%) pertenecerá a este grupo de edad.

Este comportamiento está relacionado con la disminución sostenida de la natalidad. Actualmente, Costa Rica registra una tasa cercana a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, lo que acelera el proceso de envejecimiento de la población.

Un reto para el sistema de salud

La Cámara Costarricense de la Salud considera que este cambio exige una planificación integral que vaya más allá de la atención hospitalaria.

El director ejecutivo de la organización, Massimo Manzi, señaló que el desafío consiste en garantizar que las personas no solo vivan más años, sino que lo hagan con salud, autonomía y calidad de vida.

«Costa Rica tiene el privilegio de ser un país donde las personas viven más años. Ahora el desafío consiste en garantizar que esos años adicionales se vivan con salud, autonomía y calidad de vida. Prepararnos desde hoy no es una opción; es una necesidad para asegurar la sostenibilidad del sistema de salud y el bienestar de toda la población».

Además, la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO 2025) muestra que muchos adultos mayores continúan enfrentando desigualdades relacionadas con ingresos, pobreza, acceso a pensiones, educación, género y lugar de residencia, factores que influyen directamente en su acceso a los servicios de salud.

Crecerá la demanda de atención médica

El envejecimiento también incrementará la presión sobre el sistema sanitario.

Según estimaciones de la Contraloría General de la República, el gasto en hospitalización y consulta externa asociado al cambio demográfico podría aumentar aproximadamente un 86% para 2030, en comparación con los niveles registrados en 2016.

Ante este panorama, la Cámara considera prioritario:

  • Fortalecer la prevención y promoción de la salud.
  • Desarrollar un sistema nacional de cuidados de largo plazo.
  • Formar más especialistas en geriatría y gerontología.
  • Impulsar la salud digital y las tecnologías para la atención domiciliaria.
  • Modernizar la infraestructura y la regulación de los servicios dirigidos a personas mayores.

Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que los cuidados de largo plazo deben convertirse en un componente esencial de los sistemas de salud y protección social para favorecer la autonomía y la permanencia de las personas mayores en sus comunidades.

La longevidad también representa oportunidades

La Cámara Costarricense de la Salud destacó que el envejecimiento no debe verse únicamente como un desafío financiero.

Diversos organismos internacionales sostienen que el aumento de la esperanza de vida impulsa una economía de la longevidad, con nuevas oportunidades para la innovación, el empleo y la inversión.

El informe Global Longevity Economy Outlook estima que la población mayor de 50 años aportó 45 billones de dólares a la economía mundial hace dos años y proyecta que esa contribución alcanzará 118 billones de dólares en 2050.

Para la Cámara, responder a esta transformación requiere una visión de Estado que involucre al sector público, la empresa privada, la academia y la sociedad civil, con el objetivo de construir un sistema de salud preparado para atender a una población que vive cada vez más años