Costa Rica continúa posicionándose en el mapa mundial a través de sus sabores autóctonos. La prestigiosa revista Forbes dedicó un reciente reportaje a la transformación de la gastronomía de lujo en La Fortuna, evidenciando cómo el sector turístico de alta gama incorpora cada vez más ingredientes locales y preparaciones tradicionales en sus menús.

La publicación internacional concluyó que, en la actualidad, la sofisticación culinaria para el viajero internacional ya no requiere alejarse de lo local, sino potenciar los recursos autóctonos.

La tradición costarricense en la mesa de lujo

Para ilustrar esta tendencia, Forbes documentó su visita a tres propuestas gastronómicas ubicadas en La Fortuna, las cuales han logrado elevar platillos familiares a la categoría de alta cocina:

  • Rancho (The Vessyl): Este restaurante, situado en un refugio de 48 hectáreas de bosque lluvioso, integra elementos como tamales, picadillo de papa y tortillas de maíz (azul y negro) en una experiencia contemporánea. Entre sus innovaciones destacan los ñoquis de yuca con pesto de culantro coyote o las tortillas de maíz morado con camarón y maracuyá.
  • Don Rufino: Establecido en 2005, ofrece un menú de degustación de cinco tiempos bajo la dirección del chef Santiago Fernández Benedetto. La propuesta se inspira en la región Huetar Norte e incorpora productos como róbalo, palmito y camote. La revista resaltó un plato de pollo con café y chocolate, inspirado en la receta de la abuela del chef.
  • Chandra: Ofrece una experiencia exclusiva para solo 10 comensales en medio de la selva. Su menú sorpresa de siete tiempos fusiona ingredientes costarricenses (frutas, raíces y hierbas locales) con influencias mediterráneas y ayurvédicas.

Cacao Bribri y café de Turrubares trascienden fronteras

El reconocimiento internacional de los productos locales no se limita a la zona norte. Recientemente, la revista National Geographic Traveller visibilizó a Yorkín, una comunidad Bribri en Talamanca. El reportaje destacó el trabajo de Stibrawpa, una asociación liderada por mujeres que combina la protección de la biodiversidad y el turismo comunitario con la producción tradicional de cacao, considerada una planta sagrada en su cultura.

De igual forma, Forbes documentó semanas atrás el caso de éxito de la Asociación de Productores de Café de Turrubares (Aprocetu). Esta organización, que inició hace 24 años con 17 asociados, reúne hoy a 44 pequeños productores.

A pesar de operar en fincas de apenas media hectárea, Aprocetu ha logrado exportar su café de especialidad y microlotes a mercados en Estados Unidos, Inglaterra, España e Italia. Según Arnoldo Guerrero, presidente de la asociación, esta actividad agrícola ha sido fundamental para transformar la economía local e impulsar el regreso de familias a la zona de Turrubares.

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