Costa Rica alcanzó los 300 casos notificados de chikungunya en la semana epidemiológica 34 del año 2026. De la cifra total, 197 contagios han sido confirmados mediante laboratorio por prueba PCR y 103 se mantienen en categoría de probables. La cifra representa un incremento del 22,4% en comparación con la semana previa, cuando se reportaban 245 casos.

El virus volvió a circular localmente en el territorio nacional este año tras casi una década sin registros de transmisión autóctona. Aunque los contagios iniciales ingresaron por vía importada, la presencia del mosquito vector facilitó el establecimiento de brotes comunitarios en diversas zonas.

Distribución geográfica y regiones más afectadas

La región Chorotega se posiciona como el principal foco de la enfermedad al concentrar el 52,7% de los reportes del país, con un total de 158 casos (94 confirmados y 64 pendientes).

  • Central Norte: 84 casos (60 confirmados y 24 pendientes).
  • Central Sur: 32 casos.
  • Huetar Norte: 6 casos.
  • Pacífico Central: 6 casos.
  • Central Este: 5 casos.
  • Central Occidente: 5 casos.
  • Huetar Caribe: 4 casos.
  • Brunca: 0 casos.

A nivel cantonal, Alajuela encabeza la lista nacional con la mayor cantidad de contagios al registrar 65 personas afectadas. No obstante, tres de los cinco cantones con mayor incidencia pertenecen a la provincia de Guanacaste: Carrillo (54 casos), Santa Cruz (41) y La Cruz (39), seguidos por el cantón central de San José con 18 casos.

Síntomas y complicaciones de la enfermedad

El virus del chikungunya se transmite por la picadura de mosquitos infectados y los síntomas suelen manifestarse entre cuatro y ocho días después de la picadura.

  • Manifestaciones comunes: Fiebre repentina, dolor articular severo, dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas, fatiga y erupciones cutáneas.
  • Persistencia: El dolor en las articulaciones puede prolongarse durante meses o años en algunos pacientes.
  • Población vulnerable: Aunque las complicaciones graves son poco frecuentes, existe un riesgo elevado de desenlaces fatales en adultos mayores, niños menores de un año y personas con comorbilidades preexistentes.

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