Una emergencia médica que en apariencia era sencilla terminó convirtiéndose en una operación de rescate de alto desgaste físico para los socorristas de la Cruz Roja Costarricense en la zona de Tilarán.
La alerta se recibió a la 1:30 am,, reportando a un paciente con un cuadro de hipoglicemia. Ante el aviso, se despachó una unidad de soporte básico al lugar.
La situación cambió al llegar
Al arribar al punto señalado, el hijo del paciente informó que el adulto mayor, de 65 años, no estaba en carretera, sino cuatro kilómetros montaña adentro, dentro de una finca y en un sector sin acceso para vehículos.
Debido a las condiciones del terreno, se coordinó apoyo con el comité auxiliar de Cañas, que envió más personal para colaborar en la extracción, como refuerzo humano ante la complejidad del traslado.

Atención en plena montaña y espera hasta el amanecer
Los socorristas lograron llegar donde se encontraba el paciente, lo estabilizaron y controlaron su nivel de glicemia. A las 6:00 de la mañana, una tercera unidad del comité auxiliar de Tilarán salió con conductor y socorrista para reforzar la operación, ya que el esfuerzo físico requerido era considerable.
Un rescate que exigió al máximo al personal
El traslado se efectuó a caballo a lo largo de aproximadamente cuatro kilómetros de terreno montañoso, una labor que demandó varias horas de esfuerzo continuo por parte de los socorristas.
La operación demuestra que, incluso en casos que inicialmente parecen menores, las condiciones geográficas pueden convertir una atención médica en una verdadera misión de rescate.
Vocación que va más allá
Este hecho resalta la entrega y compromiso del personal de Cruz Roja, que muchas veces enfrenta condiciones extremas para salvar vidas, especialmente en zonas rurales donde el acceso es limitado.


