Una emprendedora de Costa Rica logró transformar una inversión inicial de ₡15.000 en una empresa que hoy compite en ferias internacionales, e incluso ya ganó un primer lugar en Estados Unidos con una de sus salsas.

Se trata de Andrea Quesada, creadora de la marca Chile Fiesta de Diablitos, quien convirtió un experimento casero en un negocio con proyección global.

Su historia refleja cómo, con visión, constancia y acompañamiento institucional, es posible escalar un emprendimiento desde la cocina de una casa hasta escenarios internacionales.

Un negocio que nació con ₡15 mil colones

Todo comenzó hace cinco años, cuando el esposo de Andrea, Juan Carlos, preparó una salsa picante para compartir con compañeros de trabajo.

Para ese primer intento, invirtieron apenas ₡15.000 en ingredientes y envases, con los que produjeron 24 unidades. Sin embargo, la reacción positiva de quienes probaron el producto marcó el inicio de algo más grande.

A partir de ese momento, Andrea asumió un rol clave. Como contadora, decidió estructurar el negocio con una visión más estratégica.

“Si queremos crecer, tenemos que hacerlo bien”, recuerda haber planteado en los primeros años.

El impulso para formalizar y crecer

Desde entonces, Andrea se convirtió en el motor del emprendimiento. De hecho, impulsó decisiones clave que marcaron el rumbo del negocio.

Entre las acciones que lideró destacan:

  • Formalización de la empresa
  • Obtención de permisos sanitarios
  • Mejora en la imagen del producto
  • Participación en ferias
  • Inversión en equipo y procesos

Gracias a este enfoque, la marca logró salir de su zona de confort y comenzar a posicionarse en el mercado.

El salto internacional y el premio en Estados Unidos

Uno de los momentos más importantes llegó en 2025, cuando la empresa participó por primera vez en la feria internacional Zest Fest, en Texas, Estados Unidos.

Sin experiencia previa en este tipo de eventos y financiando el viaje con recursos propios, la pareja llevó sus productos con el objetivo de darse a conocer.

No obstante, el resultado superó todas las expectativas.

Una de sus salsas, elaborada con piña, obtuvo el primer lugar en su categoría en el concurso “Fiery Food Challenge”, compitiendo contra productores de distintos países.

Este reconocimiento abrió nuevas oportunidades. Actualmente, la empresa participa en evaluaciones y concursos internacionales, incluso en Europa.

Claves del crecimiento del negocio

El avance del emprendimiento no fue casual. Por el contrario, respondió a una combinación de factores estratégicos.

Entre los más importantes destacan:

  • Visión clara de crecimiento
  • Mejora continua del producto
  • Participación en ferias internacionales
  • Inversión progresiva en el negocio
  • Perseverancia ante los desafíos

“Las ideas pueden surgir de muchas formas, pero alguien tiene que ver el panorama completo y empujar para que se conviertan en algo grande”, comentó Andrea.

El apoyo de Procomer en el proceso

En este camino, el acompañamiento institucional ha sido fundamental. Actualmente, Andrea participa en programas de capacitación de Procomer orientados a la exportación.

“Uno se siente acompañado. Cuando uno está empezando hay muchas cosas que no sabe, y contar con personas que conocen el camino hace una gran diferencia”, afirmó.

Por su parte, Laura López, gerente general de Procomer, destacó la importancia de este tipo de casos:

“En PROCOMER trabajamos para abrir más oportunidades para que las mujeres empresarias puedan llevar sus productos a los mercados internacionales”.

Un ejemplo para otras mujeres emprendedoras

Andrea reconoce que emprender no es fácil. Los trámites, los obstáculos y la incertidumbre forman parte del proceso.

Sin embargo, insiste en que esos desafíos pueden convertirse en impulso para avanzar.

Por eso, su mensaje para otras mujeres es claro:

  • Atreverse a empezar
  • Buscar información
  • Pedir apoyo
  • No rendirse ante las dificultades

En definitiva, su historia demuestra que un pequeño inicio puede convertirse en un proyecto internacional.