La sorpresiva destitución del ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Manuel Tovar, en plena celebración de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), generó inmediatas reacciones entre especialistas en política internacional. La decisión, oficializada por la presidenta Laura Fernández este jueves 24 de septiembre, abrió el debate sobre las eventuales repercusiones que este movimiento pueda causar en la imagen de Costa Rica ante la comunidad internacional.
El cese del jerarca ocurrió dos meses después de que la mandataria declinara su asistencia al foro multilateral argumentando discrepancias de criterio con la organización, delegando la representación oficial del país en la figura de Tovar.
Fractura de formas diplomáticas y reputación internacional
Especialistas en asuntos internacionales señalaron que el momento y el escenario elegidos para concretar la remoción del jefe diplomático costarricense envían señales complejas hacia el exterior, en un ambiente caracterizado por el rigor de los protocolos.
Para el experto en relaciones internacionales Carlos Torres, el episodio deja un saldo desfavorable para el posicionamiento costarricense en los foros multilaterales:
“Un rompimiento tan abrupto en un momento tan simbólico como es la Asamblea General de la ONU es algo que recuerdan mucho los diplomáticos y las personas que manejan las políticas exteriores de los países”.
Torres enfatizó que la diplomacia internacional se rige estrictamente por formas, estilos y prácticas de Estado, por lo que la abrupta salida de Tovar deja un vacío relevante en el gabinete en momentos en que el país requiere impulsar agendas clave de política exterior.
Por su parte, el internacionalista Carlos Cascante calificó el suceso como un hecho de «alto impacto» para el país y sus socios en América Latina. No obstante, mantuvo una postura cauta sobre los efectos permanentes, indicando que los aliados internacionales evaluarán el acontecimiento antes de sacar conclusiones definitivas.
Escenario para la candidatura de Rebeca Grynspan
Un aspecto central dentro de la discusión es la posible afectación sobre las gestiones diplomáticas dirigidas a impulsar la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan a la Secretaría General de la ONU. Durante las jornadas previas a su remoción, Tovar sostuvo reuniones bilaterales de alto nivel en Nueva York para recolectar respaldos en favor de la postulante nacional.
Los analistas coincidieron en que la candidatura no sufre un daño estructural, aunque identificaron retos operativos de consideración:
- Fortaleza del equipo de campaña: Grynspan dispone de una estructura propia de trabajo y reputación internacional, sumada a la continuidad del cuerpo diplomático de carrera en la Cancillería.
- Desafío de transición: La persona que asuma la titularidad del ministerio deberá familiarizarse a brevedad con una agenda de reuniones ya pactada y compromisos preestablecidos sin contar con el bagaje acumulado por Tovar.
- Riesgo en el mediano plazo: Aunque la propuesta responde a una política de Estado, la inestabilidad en la vocería diplomática podría generar dudas entre las delegaciones votantes en las semanas posteriores.


