El volcán Rincón de la Vieja mantiene un periodo de intensa actividad que ha derivado en emanaciones de más de 3.000 toneladas diarias de dióxido de azufre en jornadas de alta desgasificación. Desde el pasado 2 de julio, los registros científicos contabilizan más de 249 manifestaciones eruptivas, caracterizadas por la expulsión de dióxido de azufre, vapor de agua y dióxido de carbono.

A pesar del volumen de gases expulsados al ambiente, las estaciones de medición ubicadas en los alrededores del macizo no reportan concentraciones peligrosas para las poblaciones aledañas.

Monitoreo de desgasificación y dilución atmosférica

Especialistas del Laboratorio de Química de la Atmósfera de la Universidad Nacional (LAQAT-UNA) mantienen un seguimiento continuo sobre el comportamiento del coloso guanacasteco. Durante el último mes se han contabilizado más de 150 emanaciones gaseosas, de las cuales cerca del 15% mostraron características de intensidad moderada.

Sobre la dinámica de los gases en la atmósfera, José Pablo Sibaja, especialista del LAQAT-UNA, detalló:

“También el volcán Rincón de la Vieja ha tenido emanaciones de dióxido de azufre que pueden llegar incluso hasta más de las 3.000 toneladas por día en algunas ocasiones (…). Todos estos gases azufrados se diluyen con el aire circundante, así se va diluyendo y disminuye esa percepción a las personas que están alrededor”.

Rastreo por satélite y dirección de los vientos

Imágenes captadas por el satélite Copernicus de la Unión Europea entre el 21 y el 24 de septiembre permitieron mapear el desplazamiento de la pluma volcánica sobre el istmo centroamericano. Durante la mayor parte de la observación, las emisiones se dirigieron hacia el oeste y suroeste de la masa continental.

No obstante, los patrones meteorológicos regionales modificaron temporalmente la trayectoria de los gases hacia el noroeste y el norte. Los mapas satelitales también registraron emisiones provenientes del volcán Poás, las cuales pierden concentración conforme se mezclan con masas de aire limpio.

Presencia de lahares y caída de ceniza limitada

Además de la desgasificación, la actividad del macizo ha generado lahares de forma ocasional, compuestos por una mezcla de agua, ceniza y material rocoso que desciende por las laderas y encauza su flujo hacia las partes bajas en el cantón de Upala.

En relación con el material piroclástico, el monitoreo científico determinó los siguientes aspectos:

  • Volumen reducido: Las erupciones recientes han expulsado cantidades muy bajas de ceniza.
  • Granulometría fina: Las partículas recuperadas muestran un tamaño fino.
  • Área de dispersión: La mayor parte del material volcánico se mantiene concentrado en las inmediaciones del cráter activo.

El equipo del LAQAT-UNA mantiene estaciones de medición en el perímetro del macizo para detectar eventuales incrementos en la actividad eruptiva y emitir alertas tempranas a las comunidades vecinas en caso de ser necesario.

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