Llegó a Costa Rica con un título universitario en ingeniería agronómica, pero sin un empleo asegurado. Con apenas el dinero para el pasaje y muchas ganas de salir adelante, el nicaragüense Alexander Cano Zamora comenzó trabajando en la recolección de café y luego como peón de construcción. Hoy, además de desempeñarse en su área profesional, inspira a miles de personas al compartir historias de superación en redes sociales.
De ingeniero agrónomo a recolector de café
Alexander, de 26 años y oriundo del departamento de Boaco, en Nicaragua, cruzó la frontera hacia Costa Rica el 28 de noviembre de 2023. Había obtenido su título de ingeniero agrónomo en la Universidad Popular de Nicaragua (UPONIC), en Jinotega, pero sabía que tendría que empezar desde cero.
Lejos de sentirse derrotado, aceptó el primer trabajo que encontró durante la cosecha cafetalera.
«Prácticamente, llegué con los pasajes y la voluntad de Dios. Vine buscando oportunidades y sabía que primero tenía que trabajar. Nunca me dio vergüenza coger café porque desde pequeño aprendí a hacerlo en mi tierra», recordó.
Su experiencia en los cafetales de Nicaragua le permitió destacar rápidamente. Mientras otros aprendían el oficio, Alexander ya dominaba la técnica para seleccionar el fruto y aprovechar cada jornada.
Según contó, en los mejores días lograba recolectar entre 18 y 20 cajuelas, un rendimiento que le permitió generar ingresos durante la temporada.
También trabajó como peón de construcción
Cuando terminó la cosecha de café, Alexander volvió a empezar.
Consiguió empleo como peón de construcción y permaneció varios meses en ese oficio mientras buscaba una oportunidad para ejercer la profesión que había estudiado.
«Lo importante era trabajar honradamente. Nunca pensé que un trabajo fuera más o menos importante que otro. Lo que quería era salir adelante», afirmó.
Al mismo tiempo, aprovechó para seguir capacitándose. Aprendió a utilizar herramientas como Excel y Word, además de llevar cursos de edición de video que más adelante resultarían clave para otro de sus proyectos.
Un proyecto que nació para contar historias
En su tiempo libre comenzó a crear contenido para redes sociales.
Sin embargo, decidió que su espacio no estaría dedicado únicamente al entretenimiento. Prefirió contar las historias de personas migrantes que, al igual que él, dejaron su país en busca de mejores oportunidades.
Su objetivo era mostrar el esfuerzo que hay detrás de quienes comienzan una nueva vida lejos de su hogar.
«Me gusta hacer historias de superación porque sé lo que cuesta salir adelante. Hay muchísimas personas trabajadoras que merecen que alguien cuente lo que han logrado. Cuando uno escucha esas historias también encuentra motivación para seguir luchando», explicó.
Actualmente administra una comunidad en redes sociales conocida como «Haciendo Historia», donde comparte testimonios que han logrado conectar con miles de seguidores en distintos países.
Agradecido con Costa Rica
Hoy Alexander reside entre Costa Rica y Panamá, aunque también viaja con frecuencia a Nicaragua.
Al recordar su experiencia en territorio costarricense, asegura sentirse agradecido por el trato que recibió.
«Hay personas que dicen que los costarricenses tratan mal a los nicaragüenses, pero esa no fue mi experiencia. Yo conocí muchísima gente buena que me tendió la mano. Siempre me trataron con respeto y estoy muy agradecido con Costa Rica», expresó.
Una historia de perseverancia
La experiencia de Alexander deja varias enseñanzas:
- Llegó a Costa Rica con un título universitario y pocos recursos.
- Trabajó como recolector de café durante la cosecha.
- Luego se desempeñó como peón de construcción.
- Continuó capacitándose mientras buscaba nuevas oportunidades.
- Hoy combina su desarrollo profesional con la creación de contenido sobre historias de superación.
Al mirar hacia atrás, Alexander recuerda al joven que cruzó la frontera con un diploma bajo el brazo y apenas el dinero para el viaje. Aunque el camino no fue el que imaginó al graduarse, asegura que cada trabajo le permitió avanzar y demostrar que la perseverancia puede abrir nuevas oportunidades, sin importar por dónde se empiece.


