Apenas la mitad de las familias costarricenses consigue guardar dinero de manera constante cada mes, a pesar de que más del 90% de la población reconoce la importancia de contar con un reserva financiera para el futuro. Así lo reveló la encuesta “El Ecosistema Financiero del Hogar costarricense”, elaborada por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) tras consultar a 1.200 personas adultas en todo el territorio nacional.
La insuficiencia de ingresos y el peso de las deudas acumuladas se posicionan como las principales barreras que impiden transformar la intención de ahorro en una práctica sistemática. La limitación es aún más marcada en hogares sin educación universitaria y en aquellos cuyos presupuestos apenas cubren las necesidades básicas del mes.
Principales barreras económicas y motivos para guardar dinero
El estudio destaca que el 71% de las personas encuestadas afirma que incrementaría su ahorro si contara con mayores ingresos. Paralelamente, el 51% señala que los gastos imprevistos alteran con frecuencia sus planes financieros, mientras que un 47% reconoce que el pago de deudas restringe de forma directa su capacidad de guardar dinero.
Entre el 50% de la población que sí logra ahorrar, lo habitual es destinar entre un 5% y un 10% de sus ingresos mensuales. Los principales objetivos declarados para constituir esta reserva son:
- Jubilación: Citada por el 29% de las personas que guardan dinero como su prioridad principal.
- Fondo de emergencias: Señalado por el 28% de los ahorradores para hacer frente a imprevistos.
Cuatro perfiles ante el manejo del dinero
A partir de los hábitos de consumo y la estabilidad económica reportada, la OCF clasificó a los hogares costarricenses en cuatro perfiles diferenciados:
- Ahorradores Consolidados (21%): Grupo integrado por personas con mayores ingresos y nivel educativo. Más del 83% ahorra de forma constante y cuenta con respaldo para emergencias o la vejez.
- Organizados bajo presión (20%): Familias con ingresos limitados pero con un control riguroso del gasto, lo que permite que tres de cada cuatro mantengan el hábito del ahorro.
- Aspiracionales al ahorro (27%): Conformado mayoritariamente por jóvenes que reconocen la importancia de guardar dinero, aunque solo el 38% lo concreta actualmente. Muestran apertura hacia herramientas digitales de gestión financiera.
- Vulnerables financieros (32%): Representan el sector con mayores dificultades por sus bajos niveles de empleo e ingresos. Solo el 20% logra ahorrar, quedando altamente expuestos ante cualquier eventualidad presupuestaria.
Un enfoque adaptado a la capacidad económica real
Los hallazgos del análisis evidencian que promover el ahorro en los hogares costarricenses exige estrategias diferenciadas que reconozcan las brechas de ingresos del país. Mientras algunos sectores requieren herramientas tecnológicas para consolidar su disciplina, los hogares más vulnerables necesitan opciones de microahorro que no comprometan sus necesidades alimentarias ni operativas básicas.
Sobre la necesidad de ajustar las políticas de inclusión e información financiera, Danilo Montero, director general de la OCF, destacó:
“Cuando casi la mitad de la población siente que las deudas le impiden ahorrar y la mayoría señala la falta de ingresos como su principal freno, queda claro que las herramientas y la educación financiera deben adaptarse a la capacidad económica real de cada persona”.



