Costa Rica cerró el año 2025 con una señal de alerta en materia de salud pública. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) confirmó que durante ese año se registraron 510 casos de tuberculosis en el país, convirtiéndolo en el período con mayor número de contagios de los últimos tres años.

¿A quiénes afecta más la tuberculosis en Costa Rica?

Los casos abarcaron todos los grupos etarios, con una mediana de edad de 44 años. Sin embargo, la enfermedad golpeó con mayor fuerza a personas de entre 35 y 44 años, así como a adultos mayores de 65. En cuanto al género, la mayoría de los pacientes son hombres, quienes representaron el 68% del total de casos, mientras que las mujeres constituyeron el 32% restante.

Las regiones del país con mayor número de contagios durante 2025 fueron:

  • Huetar Atlántica
  • Chorotega

Por su parte, la región Huetar Norte fue la que registró la menor incidencia de la enfermedad a lo largo del año.

Una enfermedad que el mundo no ha logrado erradicar

La tuberculosis es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y afecta principalmente los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos del cuerpo. A nivel global, la situación tampoco es alentadora: la Organización Mundial de la Salud reportó que en 2024 se presentaron 10,7 millones de casos en el mundo, con un saldo de 1,3 millones de muertes asociadas a esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas que debés conocer?

Detectar a tiempo la tuberculosis es clave para frenar su avance. Los especialistas de la CCSS señalan que las principales señales de alerta son:

  • Fiebre baja persistente
  • Sudoración durante las noches
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Tos que dura más de dos semanas, que en algunos casos puede presentarse con sangre

Si experimentás alguno de estos síntomas, lo más recomendable es acudir de inmediato a un servicio de salud para recibir evaluación médica.

Así detecta la CCSS los casos

La institución trabaja con dos modalidades de detección. La primera es de forma pasiva, cuando las personas se acercan por cuenta propia a los centros de salud. La segunda es activa, mediante visitas directas a comunidades consideradas en riesgo, como personas en situación de calle, zonas indígenas y residencias de larga estancia para adultos mayores.

Las autoridades sanitarias aseguran que se mantienen estrategias integrales para controlar la enfermedad, entre ellas la búsqueda constante de nuevos pacientes y la supervisión directa de los tratamientos para garantizar su cumplimiento y reducir el impacto en la población costarricense.